Archivos diarios: junio 6, 2014

¿Qué hacer si llega el lobo feroz?

Lo que hoy escribo contiene reminiscencias del pasado, crítica y autocrítica, percepción de la realidad, preocupación, optimismo. ¿Motivo?: el clima existente en el país. La angustia creciente. Expectativas que surgen y se desvanecen. La impresión de muchos compatriotas de que algo va a pasar -como en el cuento de García Márquez. ¿De verdad va a pasar algo extraordinario, distinto a lo que cotidianamente depara el vórtice en que vivimos? Voy al grano. Ante todo, no pretendo alarmar. Pero sí que tomemos conciencia de la delicada situación por la que atraviesa Venezuela. Situación económica difícil, ante la cual el Gobierno hace cuanto puede -y un poco más- para sortearla. Situación política complicada por dos razones: características de la oposición y descarada injerencia de EEUU en los asuntos internos del país. Ahora bien, lo que ocurre no es para deprimirse. Al contrario, sirve para estimular la capacidad combativa del pueblo venezolano; para tomar conciencia de los desafíos que ponen a prueba. Que conste, lo que escribo no es retórica. Quienes me conocen saben que no la practico.

Hay una amenaza cierta sobre Venezuela. Contra el orden constitucional imperante y, lo más grave: de acuerdo al formato que emplea el Gobierno de EEUU en sus nuevas aventuras imperiales -tipo Libia y otras-; no solo busca apoderarse del petróleo y otros recursos naturales, sino destruir el Estado y acabar con el “mal ejemplo” de los procesos liberadores. EEUU carece de escrúpulos. En nombre de la libertad -y ahora de los derechos humanos que siempre pateó- planifica brutales agresiones. El proyecto se apoya en la subversión interna de la que participa la ultraderecha, partidos anacrónicos, grupos económicos refractarios al cambio y una excrescencia neofascista. Esta heterogénea y sórdida combinación de intereses asume las tareas sucias. Es responsable de la cruenta actividad desestabilizadora que comenzó el 12-F de este año que, a su vez, alimenta la conjura mediática en el exterior.

Venezuela enfrenta una conspiración atípica. El país nunca estuvo sometido a una amenaza como la que ahora encara. Desde que Nixon planeó la conjura contra el proceso político y social que encabezó Allende, no se veía en la región algo parecido. Ahora el contubernio EEUU-burguesía local-fascismo criollo, agrega a lo que ocurre un descaro sin precedentes. Estas consideraciones tienen que ver con lo que puede pasar próximamente. No soy profeta, pero intuyo que el plazo se achica. El fascismo, que montó la guarimba, se inserta en el formato del “golpe continuado”. Ahora se dispone a iniciar, con más violencia y recursos -cuenta con 15 millones adicionales acordados por el Congreso a Obama-, la segunda etapa del plan. En tanto, la actitud de la llamada “oposición democrática” no puede ser más cínica. Confirma la estrecha relación entre lo que se planifica en Washington y lo que se ejecuta en Caracas. Su carácter cipayo hace que este sector se desentienda de la escalada intervencionista de EEUU. Que ignore mensajes ominosos como la iniciativa del Congreso de legislar sobre Venezuela y las constantes agresiones verbales de voceros de la Casa Blanca. La pregunta es si estamos preparados o no para hacerle frente a lo que se nos viene encima. Porque no cabe duda de que los integrantes de la conspiración antinacional se dispongan a todo. Ya no hay espacio para la conjetura sobre sus intenciones. Lucubrar si se decidirán a actuar es insensato porque la decisión está tomada. No entenderlo así es vivir en una galaxia.

La lectura de un singular testimonio político apuntala mi tratamiento del tema. Se trata de la versión del periodista chileno, director de la revista Punto Final, Manuel Cabieses, sobre su experiencia cuando el golpe de Pinochet. El texto figura en el libro La Conspiración contra Allende, del escritor Juan Jorge Faundes. Cabieses refiere su vivencia personal días antes del 11 de septiembre de 1973. Confiesa: “Hablábamos del golpe, pero jamás pensamos que estábamos a horas del mismo”, y agrega: “Te cuento esta anécdota -Cabieses al entrevistador- porque refleja el estado de empelotamiento (modismo chileno) generalizado que había respecto a la conspiración”. Y explica: “Tenía una vaga idea de que se iba a resistir, pero sin saber cómo ni con qué. Como se pudo comprobar, no estábamos preparados para el golpe”. Luego agrega: “Los exiliados brasileños y argentinos nos habían advertido de esta debilidad de la izquierda. No teníamos idea de lo que era un golpe, no lo habíamos vivido. Teníamos una visión, digamos, romántica, y una sobreestimación de nuestras capacidades para resistir un golpe. Pero no teníamos la más remota idea de lo brutal que podía ser”. El resto del reportaje es la narración de la experiencia vivida por el periodista durante el golpe y posteriormente. Cuenta cómo éste lo sorprendió en su trabajo, en el diario Última Hora, y la indefensión en que vivió a partir de los acontecimientos. Por lo cual afirma: “de tal manera que estaba solo y pensando qué podía hacer, para dónde ir”. Observó a distancia la euforia desbordada de la derecha por el derrocamiento del presidente constitucional y el júbilo del sector por la feroz represión que se desató. Lo demás es la odisea del periodista y militante, la prisión, los campos de concentración: Chacabuco, Puchuncaví y Cuatro Álamos; el exilio, el retorno al país para participar en la resistencia, y la vuelta a la democracia -18 años después- para asumir la reaparición de Punto Final.

Los venezolanos sí hemos vivido golpes, exitosos y fracasados. Unos lo olvidan o se resisten a reconocer sus efectos; otros, no. Así como los procesos de gestación. Pero hay que tratar de que la memoria no flaquee y mantener incólume el recuerdo. Que ahora se necesita más que nunca debido a la amenaza de la siniestra confabulación de intereses contra la democracia y la soberanía nacional. No soy pesimista ante lo que sucede. Considero que el gobierno bolivariano cuenta con importantes recursos, entre otros, la mayoría del pueblo, la Fuerza Armada, partidos, trabajadores, poder popular. Comparada esta situación con la del 11-A, la ventaja es abrumadora. Pero ahí, justamente, está el peligro. Consistente en sobreestimar el poder de la revolución y subestimar el poder de la contrarrevolución. Hace doce años pasó eso. Lo admito con sentido autocrítico. Ni los servicios de inteligencia del Estado funcionaron. A la revolución la salvó el pueblo con su prodigiosa intuición, y el carisma, coraje, astucia de Hugo Chávez. Estuve en ese entonces en el centro de los acontecimientos y puedo dar fe de debilidades y fortalezas, de lealtades y traiciones y, sobre todo, del excepcional sentido de la conducción del comandante de la revolución y su mágica conexión con el pueblo.

Ahora la revolución bolivariana cuenta con más recursos, pero no está Chávez. Por tanto, el compromiso de quienes dirigen es mayor. Las exigencias se multiplican. Veo con horror el enfrentamiento cruento entre venezolanos. Soy fanático de la paz. Pero he arribado a la conclusión de que el enemigo quiere la guerra. Por tanto, se precisa conocer lo que hay que hacer en el momento en que las circunstancias lo exijan. Ojalá no lleguemos a esa encrucijada fatal, pero no hay que subestimar la intención de la contrarrevolución de acabar con todo. De ahí su persistencia en la violencia. A la hora de la verdad -en las chiquiticas- tenemos que saber lo que hay que hacer cuando el lobo feroz ataque. Muchos saben cómo actuar, pero hay que estar conscientes y organizarse. Por último una clara advertencia: ir contra la Constitución tendrá un costo elevadísimo.

Por: José Vicente Rangel | Martes, 03/06/2014 09:09 AM

FRENTE AL FASCIMO Y LOS CANTOS DE SIRENA: CONTRA-OFENSIVA SOCIALISTA.

El capitalismo ha llegado a un rincón sin salida. Es incapaz de darle salida a su propia crisis. En un sistema signado por la voracidad, es imposible la solución a la pobreza creada para alimentar ese sistema. La tendencia a:

a)  Desechar millones de seres humanos por tecnología, en aras de la apropiación privada de capital y de la competencia de mercado;

b) Explotar la naturaleza sin reparo, en función de la competencia en el mercado; disputar nuevos territorios en función de controlar nuevos mercados y nuevas fuentes de materia prima;

c) Vivir de la especulación financiera antes que producir, siquiera en patrones capitalistas;

d) Seguir desatando guerras en función de controlar el recurso energético y oxigenar a los empresarios de la muerte;

e) A la caída inevitable en la tasa de ganancia de las empresas, en una espiral de competencia sin fin donde cada dinámica nueva, amenaza con sacar del juego a los otros competidores;

f) A crisis de sobreproducción y caída en cadena de las finanzas no sustentadas, en tanto que los consumidores que son también la mayoría trabajadora, no pueden pagar los intereses especulativos ni comprar lo mismo que producen.

El Comandante Chávez y los sectores patrióticos revolucionarios en Venezuela, denunciaron ante el mundo de esta tendencia voraz y autodestructiva del capitalismo y plantearon una alternativa a través de otro sistema solidario, cooperativo, racional, planificado y dirigido por quienes más tienen interés en cambiarlo.

En Venezuela, como en el mundo, los capitalistas, cínicamente llamados “inversionistas”, a veces también “empresarios de progreso”, reaccionaron fieramente ante este alternativo proyecto de gobierno.  Durante quince años enfrentamos golpes de Estado, paro petrolero, guarimba, sabotaje, guerra económica y guarimba 2.0, etc. Ahora el fascismo en Venezuela y el mundo dan pataletas de ahogado, defienden su sistema, su “libertad de mercado”, que es lo mismo que decir su libertad de explotar, de especular, de destruir bosques, de desplegar su industria de guerra, etc., etc. la ultra-derecha europea, el franquismo, Uribe, Leopoldo López y su alter-ego Capriles, son lo mismo, se apoyan, se financian, conspiran, entrenan su fuerza de choque en Venezuela como adiestraron a paramilitares para aterrorizar al pueblo colombiano bajo el manto de “cooperativas de vigilancia”.

Es importante que el pueblo chavista y el pueblo humilde en general, si quiere defender el legado de Chávez, esté consciente de que no vivimos un fenómeno venezolano, sino mundial. Este modo de producción agotado, tiene unos dolientes irracionales que han sido sus principales beneficiarios y prefieren acabar con todo antes que perder sus privilegios. En nuestro país, han desatado su ofensiva y han desplegado su campaña ideológica. Atribuyen al Gobierno Bolivariano, el sabotaje, la escasez que causaron apropiándose de dólares preferenciales, escogiendo selectivamente producir todo lo que no esté regulado (cerveza antes que harina, toallines antes que papel toillet, arroz parbolizado antes que convencional, etc.). Le endilgan a la Revolución la falta de productos por supuesto “exceso de ideología”, como si evadir las regulaciones no fuera un asunto ideológico, como si especular 1500% sobre el costo de los productos, no fuera ideológico. Este cinismo de los capitalistas y el sabotaje económico buscan socavar la credibilidad de la revolución, robarle la fe al pueblo, convertirlos en cómplices de la espiral especulativa, revivir el individualismo salvaje. Por esto, es preciso que la Revolución impulse una gran batalla ideológica explicando los mecanismos truculentos de sabotaje económico y la política de la Revolución para liquidar este tentativa contrarrevolucionaria.

No podemos titubear o se cuela la ideología burguesa para justificar, con tecnicismos, ante mentes débiles y con aliados reformistas en nuestras filas, los aumentos de precios según una estructura de costos de producción que se infla con la misma especulación orquestada. El libreto golpista es así: los capitalistas inflan los precios y como se infla todo, todo vale más caro desde las baterías de los carros hasta los alimentos, por tanto el gobierno debe subir los precios de todo lo regulado y liberar más todos los productos no regulados y si no lo hace, el gobierno es el causante de la inflación, de la “desaparición” de los productos y está matando a “los productores”, por tanto, es el que está causando escasez y en definitiva, es el que le causa malestar y colas al pueblo.

Lo grave de esta falacia no es su contenido perverso, sino la confusión generalizada que genera en nuestro pueblo, ya que ningún pueblo por más comprometido que esté, avalará un gobierno que aparentemente le genera malestar. Es tal esta confusión que nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana por su origen popular puede ser presa de esta matriz inducida por la inteligencia extranjera para atizar un golpe de Estado. Por si fuera poco, el último informe del I.N.E. demuestra que la pobreza que había sido duramente reducida gracias a la gestión bolivariana, en este contexto de guerra económica, al igual que en 2002 y 2003 durante el sabotaje petrolero, repuntó nuevamente. Esto se debe explicar de una sola forma: cuando los ricos ganan, los pobres pierden. Y en este contexto, los ricos han ganado bastante. Es un juego ganar-ganar: ganan económica y políticamente.

Por eso, en esta coyuntura, donde el capitalismo cual fiera herida muestra los dientes, no podemos perdernos en contradicciones subalternas, precisamos ponernos de pie, en guardia, en contra-ofensiva revolucionaria, no solo en el control comunal de nuestros territorios y la desmovilización de las guarimbas, sino también en la lucha ideológica. Mientras tanto, no estamos solos, a pesar de que el fascismo se ha organizado y repuntado en algunos espacios, debemos decir que ahora en Chile perdió el fascismo y el PC de Chile llegó al Congreso y al Gobierno con un programa de transición al socialismo; en el Salvador un leal combatiente del FMLN ganó la Presidencia por vez primera; Siria le dio una cachetada a la OTAN y Al Assad ganó con casi 90% de apoyo popular; en Grecia la izquierda revolucionaria avanzó electoralmente y en España una alternativa política de masas se abrió paso en medio del bi-partidismo corrupto y el miserable Rey fascista como toda su Corona, están en la mira del pueblo español. Como veremos, no estamos solos, seguimos avanzando en esta disputa mundial por salvar a la humanidad y al planeta de la barbarie, por el socialismo o la barbarie.

Es preciso que demos respuesta a las preguntas de nuestro pueblo, que nos demos respuesta ante la campaña de confusión para dividir al bloque histórico revolucionario y es preciso que nuestro gobierno emprenda una ofensiva no solo económica sino, pedagógica rincón a rincón para explicar cuál es la causa de las colas y la ausencia de algunos productos, no podemos cargar con la culpa de los empresarios saboteadores, así como tampoco podemos permitir empresarios saboteadores. El sabotaje económico es el caldo de cultivo y la cantera de las guarimbas. Por ello, es preciso que:

– En el marco de la Ley de Precios Justos tomemos las medidas soberanas sobre nuestra economía, nacionalicemos las empresas saboteadoras bajo gestión de las comunidades y sus trabajadores/as.

-Debemos acabar con el oligopolio que solo 5 empresas tienen en más del 50% del sector de bebidas y alimentos (cifras del INE). El oligopolio es incluso inconstitucional.

-Es necesario también desmontar la campaña contra el control obrero y las empresas nacionalizadas. No fue el gobierno quien quebró Viasa, sino sus dueños empresarios, ni fue el gobierno quien quebró la Constructora Nacional de Válvulas, ni la llamada Venepal, fueron sus dueños seudo “eficientes”. No podemos permitir que las mentiras y los mitos de los empresarios de Fedecámaras se posicionen y triunfen, convirtiendo de nuevo al pueblo venezolano en un legitimador de su propia destrucción. El control obrero y la gestión socialista implican un proceso de aprendizaje, de ensayo y a veces también de errores, pero sabemos que experiencias como Lácteos Los Andes y otras empresas, marcan el camino hacia la eficiencia revolucionaria mediante la gestión socialista, sin caer en la tentación de atajos con medidas tecnocráticas capitalistas que fortalecen al mercado que nos quiere “torcer el pescuezo”. El partido de la revolución deberá asignar a sus mejores cuadros para orientar estas experiencias.

-Solo una economía comunitarizada y socializada bajo propiedad del Estado Comunal podrá sacar la producción y la distribución de las garras del metabolismo mercantil que se traga toda iniciativa revolucionaria y convierte a nuestro pueblo en especulador y contrabandista.

¡CONTROL POPULAR DE LA ECONOMÍA O NADA!

¡FRENTE AL FASCISMO,

AVANZADA POPULAR REVOLUCIONARIA!

¡LEALTAD CON MADURO! ¡SOCIALISMO O NADA!

¡CÁRCEL A LOS GOLPISTAS GUARIMBEROS!

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